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EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL Y SUS CONSECUENCIAS

  • Categoría de la entrada:Ansiedad
  • Tiempo de lectura:6 minutos de lectura

Hoy quiero compartir contigo sobre un tema que estoy observando con mayor frecuencia en mis consultas, El Agotamiento Emocional.

¿En qué consiste este agotamiento?  El agotamiento emocional ocurre cuando sentimos que ya no podemos hacer frente a la vida cotidiana en el nivel mental. La fuerza de esa fatiga es tan abrumadora que nos sentimos incapacitados.

Por lo que podemos definir el agotamiento emocional, como una condición que resulta de una exigencia excesiva de uno mismo. En este caso, estamos hablando no solo de una carga de trabajo sin límites, sino de sobrellevar la carga del conflicto y el compromiso o asumir responsabilidades emocionales o cognitivas, todo esto por la falsa idea de que debemos ser fuertes todo el tiempo.

Un agotamiento emocional no sucede de un día a otro, esto lleva un tiempo de maduración. Es un proceso que progresa lentamente hasta que la persona alcanza un  punto en el que se colapsa. 

Este agotamiento total lo paraliza, hundiéndolo en una profunda depresión o enfermedad crónica. 

A menudo esta fatiga emocional se percibe como fatiga mental y la acompaña una gran fatiga física. 

El agotamiento emocional tiene una relación directa con un desequilibrio entre lo que damos y lo que percibimos. Las víctimas de esta afección se caracterizan por dar más de lo que pueden y reciben menos de lo que esperan, ya sea en el trabajo, en el hogar, en una relación o en cualquier otra área de la vida.

¿Te gustaría conocer algunos de los síntomas primeros del Agotamiento Emocional?

A continuación te nombraré algunos para que aprendas a detectar si estás en presencia de esta condición emocional.

Saber reconocer estos síntomas puede ayudar a encontrar una manera de evitar que se agraven y poder trabajar en revertir la situación.

En primer lugar podemos hablar de la falta de motivación. Muchas personas que padecen el agotamiento emocional actúan de manera automática, realizando sus tareas como si fueran una obligación, sin poder disfrutar ni detenerlas. Muestra desgano y falta de interés por sus actividades. 

Otro síntoma a detectar es la fatiga física. A menudo la persona que padece esta condición se siente cansada. Desde el momento que abre los ojos, tiene la sensación de que lo que le espera a lo largo del día es extremadamente agotador.

Otro aspecto a ser tomado en cuenta es el distanciamiento emocional. Esta persona comienza a sentir una apatía y aburrimiento hacia la otra persona que es el foco de atención y el agotador emocional.

También podemos observar en estas personas la presencia de mucha irritabilidad. Sienten incomodidad con frecuencia y sufren una pérdida de autocontrol. Se ve malhumorado y es muy sensible a las críticas o gestos de evaluación.

Estas personas comienzan a tener problemas de memoria. La  carga de información excesiva o estímulos conducen a problemas de memoria. Incluso pequeñas cosas son fácilmente olvidadas. 

Tienen una propensión hacia la dificultad para pensar. La persona afectada se siente confundida. Cada actividad requiere más tiempo que antes. Solo puede pensar a su ritmo, que ha disminuido y parece más lento que el de los demás.

Algo que es sumamente visible en estos casos es la aparición del insomnio sin aparente causa. Una persona con fatiga emocional tiene dificultad para dormir aunque parece contradictorio. Siempre está pensando en los problemas y por eso se le dificulta quedarse dormido o tranquilizar su mente.

Te estarás preguntando si ya has detectado que estás inmerso en la condición del Agotamiento Emocional,

¿Cómo puedo solucionarlo?

A continuación algunas recomendaciones sencillas. 

Es de suma importancia el poder descansar a nivel mental y emocional.

Otro factor que pudiera ayudarte a cambiar dicha condición es el encontrar tiempo libre para relajarse y despejar tu mente. Sería una “desintoxicación emocional”.

Algo que suelo recomendar en mis consultas es que en la agenda diaria incluyan tiempos para cumplir con sus compromisos pero también tiempos para descansar y realizar alguna actividad que sea de su agrado, como por ejemplo, ir al gimnasio, hacer caminatas al aire libre, escribir o retomar la lectura de aquel libro olvidado en algún cajón de la casa, entre otros. 

Otra recomendación es la de evitar la actitud compulsiva de ser perfectos o de tratar de lograr todo solos.

Tratar de pasar tiempo de calidad con uno mismo para lograr la re conexión con lo somos y lo que queremos.

Sobre todo aprender a  tener una actitud compasiva y amable hacia nuestra persona. De lo contrario será cada vez más difícil continuar.

El agotamiento emocional está ahí y debemos evitar que la «criatura» se haga más grande, más oscura y opresiva. Te invito a reflexionar y a continuación te entrego 3 permisos que debes tomar en cuenta para vivir en tranquilidad.

Date permiso para reencontrarte. 

Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos.

Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a «ser y a estar».

Date permiso para priorizar

Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que te hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

Date permiso para ser menos exigente. 

El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. 

Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. 

Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos…. 

Si necesitas ayuda sobre este tema, o algún otro, me puedes contactar y estaré feliz de apoyarte

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